Es como un vaso de agua al caer. La lenta agonía de la incertidumbre, ¿se romperá? Así está mi corazón, ajado, cerrado por derribo. Con la palpitante ansiedad de la desazón en cada lágrima humeante que desprende mi pupila. Mi mente martillea mis pulmones, los resquebraja con la continuada percusión de ansiedad. Mi pecho se oprime en cada aspiración, intentando sobrevivir como un pez fuera del agua. Ya no son tus brazos los que me calman en las noches oscuras, ni tus labios los que sacian mi sed. Ahora voy en volandas de cuerpos ajenos, vagando solitario por las noches de Granada, en busca de tu ser. Ahora me pierdo en cada bar, rezagado, buscando una mirada cómplice que me haga olvidar una noche quien soy, quien fui. Ahora contemplo una mirada perdida en cada espejo, una falsa sonrisa en cada chiste, un falso amor en cada "te quiero".
Solo añoro la soledad de tu cama, el frío de tu cuerpo, el desdén de tus ojos... Echo de menos tus defectos, tus virtudes me parecen ya de otro tiempo.
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