Hoy he descubierto que hay dos formas de vivir la vida, he aquí los dos divergentes caminos que se muestran, quizás incompatibles, quizás complementarios. Mi corta existencia no me da para discernir si pudiera ser posible unirnos en uno solo.
Podemos optar por el infinito camino del llamado "éxito". Tratándose de exprimir cada gota de tiempo para alcanzar nuestras más últimas metas, tocar el cielo pensando que no es el límite y recorrer la distancia que hay entre nosotros y nuestros sueños. Ser personas infatigables, insomnes y férreas en la carrera de la vida. Conquistar los campos donde nadie llegó antes y superar cualquier barrera impuesta por los demás.
Se trataría de imponernos un camino y seguirlo con aplomo, con intensidad y con pasión. Sin ceder ni una pulgada, siempre subiendo y subiendo, llegando hasta la cima una y otra vez. Generalmente se asocia este camino a ingentes cantidades de capital económico, éxito social y popularidad. El camino de Usain Bolt, Arnold Schwarzenegger, Jim Carrey, Mohamed Ali y un sinfín de personas notables de todos los calibres y profesiones que llegaron a alcanzar el objetivo de sus vidas escalando desde el más bajo escalón.
Este es la opción del rendimiento, de explotar cada pequeña oportunidad que te da la vida y multiplicarlo por mil.
Pero, por otra lado, nuestra bipolar sociedad nos enseña otra senda. Un lugar donde no hay líneas rectas, sino que todos son curvas y vueltas al mismo camino. Se trata del "carpe diem", donde lo importante no es nunca el "qué llegará" sino el "aquí y ahora". Saborear cada grano de vida que encontramos en nuestro momento, disfrutando de las pequeñas cosas y viendo nuestro caminar como el acompañamiento continuo a nuestra felicidad. El opuesto a su hermano "capitalista", que se desprende de aprovechar el tiempo en términos productivos, y prefiere el hedonismo puro del disfrute de cada segundo. Algo que nos llevaría a la despreocupación del mañana.
Sendos caminos atraen, y ambos parecen utópicos senderos inalcanzables. Como siempre, lo más probable sea el equilibrio, siempre virtuoso. El arte de la vida, ¿estará en saber combinar estos componentes? Yo no lo sé...