Yo no quería un amor civilizado, ni libre ni ocupado. No te quería robar el mes de Abril. Yo no quería que fuéramos peces de ciudad, ni elegir entre la carne o el pecado. Nunca quise llegar a fin de mes. Pero, nos dieron las diez y las once, las doce, la una y las dos... y nos fueron creciendo los enanos. Pasamos nuestra primavera trompetera, imaginando y dejándolo pasar... Nos decían que bonito, el vernos pasear. Y tú preocupada, porque no sabías como parar el tiempo.
Ahora voy en mi carretera al infierno particular.
Pienso en aquella tarde, cuando me arrepentí de todo. Pienso en que eres perfecta, tal y como eres. Pienso en que eres mi barbie de extrarradio, y en que solo quiero besos. En que no podía morirme, sin tener algo contigo, y sobre todo... en la Herida. Y, al final, supongo que solo tú puedes pagar mi rescate.
Ahora abrázame, tan solo abrázame. Lo peor de todo es que ya no me acuerdo, si tus ojos eran marrones o negros. Lo daría todo por estar contigo, por no sentirme solo.
Tan solo espero que recuerdes, lo preciosos que son nuestros besos.
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