Entradas populares

viernes, 30 de marzo de 2018

Sangre

A punto de comenzar un nuevo camino en mi propia historia reflexiono sobre el gran pilar en el que se asienta la vida; la familia. ¡Qué gran tema!

A veces, es como una brisa cálida que te abraza en una apacible noche de mayo, mientras otras te abrasa con su agobiante abrazo. Nos refugiamos en ella cuando nos sentimos perdidos, pero también nos hace perdernos con sus tortuosos consejos. Algunas son grandes, numerosas y difusas, otras pequeñas pero cohesionadas. Las hay como decía Coca-Cola, de todo tipo: gruñonas, afables, frías, apasionadas, melindrosas, intelectuales, raras, confusas, peleonas, protectoras, rancias, con arte, flamencas, pijas...

Pero si miramos con una buena lente su composición, siempre vemos que nunca es un todo, sino la sinérgica suma de sus partes, dónde cada una aporta un valor añadido. Así, nos encontramos con que cada integrante es quien hace familia. Cada familia es especial, tiene su propia esencia... pero casi siempre tenemos a la tía independiente, a la escandalosa, a la impertinente, a la prima chiquitita, cuando hay suerte contamos con una matriarca que nos hace de pegamento. En las buenas familias no faltan los protectores, los de derechas, los de izquierda y los de "yo no voto". Los hay intelectuales, brutos, deportistas, a la moda y siempre existe alguna ovejilla negra que se "descarría" del camino, aunque  hay quien vuelve al redil. Al final, de todos depende su funcionamiento, como un gran reloj que necesita de sus piezas para poder continuar marcando el ritmo de la vida. A veces, una tuerca se atasca y toda la maquinaria se resiente. Podemos pensar que no nos afecta, que "ca cual es cual", pero en el fondo de nuestro corazón siempre sentimos esos baches de nuestros seres queridos como propios.

Yo, por suerte, tengo una gran familia. Aunque debería decir que tengo varias grandes familias, que en días como hoy se fusionan en una sola. En un día tan especial como hoy os siento cerquita, y me alegra contar con tanta gente que nos quiera. Sé que a veces parece que estoy un poco desconectado de todo, pero os sigo en la distancia, y siempre ando maquinando cómo poder ayudaros a cada uno de vosotros con vuestros desafíos de cada día.

En resumen, muchas gracias por haber venido, y por acompañarnos en nuestro camino. Gracias por haberme enseñado el significado de la palabra familia. Gracias por hacerme tener fe en las personas, por hacerme ver lo que significa la palabra confianza y por estar ahí, siempre. Solo espero que con el paso de los años sigamos siendo una familia de la que sentirse orgulloso. Que cuando pasen los años sigamos riéndonos juntos, que le contemos a nuestros hijos las batallitas de sus padres y que sean anécdotas de la familia, no de unos simples conocidos.

Y, sobre todo, que seamos capaces de continuar juntos, apoyándonos y siendo el soporte de los demás. Para mí, tengo a mi lado a las mejores familias que uno pueda desear. Así que, una vez más, gracias. Gracias por enseñarme el verdadero significado de la palabra Familia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario